Paso cadencioso en las callejuelas del anochecer,
sabia que me observaba,
pues un perro ladraba
y seguía sin saber a donde iba,
era temeroso con la negrura que relucía.
Con niños sin identidad,
de rostro que no conocía.
Corría con la sombra de luna
que me seguía,
era extraña la tenebrosidad de murmullos,
que no dormía en el asfalto,
descansaba del calor del mediodía.
Esperaba llegar a un lugar,
que hubiera una conversación de dedal
y aguja de coser espaldas sentadas,
que no miran ni dudan mi andar.
Quería alcanzar el desván de la noche,
guardada en la oscuridad.
Llegué a los lenguajes del movimiento,
árboles animados
en un bosque visitado,
que rompió la madrugada.
X PREMIO LITERARIO LETRAS DE IBEROAMÉRICA (REVISTA EN SENTIDO FIGURADO)
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*Bases y Premios*
1. La participación al certamen es gratuita.
2. Independientemente de su nacionalidad o lugar de residencia, podrán
participa...
Hace 3 semanas
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